El telescopio James Webb detecta signos de vida extraterrestre en la atmósfera de un mundo acuático distante

En noticias recientes, el Telescopio Espacial James Webb (JWST), una notable creación de la NASA, ha estado en los titulares del mundo de la astronomía.



El telescopio, preparado para revolucionar nuestra comprensión del cosmos, ya ha comenzado a revelar información intrigante sobre mundos distantes. En este artículo profundizamos en el sorprendente descubrimiento realizado por el JWST, que insinúa la posibilidad de vida extraterrestre en el exoplaneta K2-18 b, situado a unos asombrosos 120 años luz de la Tierra.

El enigmático exoplaneta K2-18 b

K2-18 b, un planeta subneptuno, se encuentra dentro de la zona habitable de una estrella enana roja. Es un cuerpo celeste que ha fascinado a los astrónomos desde su descubrimiento por el telescopio Kepler de la NASA en 2015. Lo que hizo que K2-18 b fuera particularmente intrigante fue la revelación del telescopio Hubble de la NASA en 2018 de que alberga agua en su atmósfera.


En un estudio innovador subido al servidor de preimpresión arXiv el 11 de septiembre, los investigadores aprovecharon las capacidades del JWST para examinar la luz que pasa a través de la atmósfera de K2-18 b. El resultado fue el espectro atmosférico más detallado jamás obtenido de un planeta subneptuno habitable. Reveló una composición rica en hidrógeno, metano y dióxido de carbono, junto con trazas de amoníaco. Estos marcadores químicos sugieren la tentadora posibilidad de que K2-18 b pueda ser un mundo “hiceano”, caracterizado por una atmósfera rica en hidrógeno que envuelve un manto helado.



Mundos Hycean: ¿un refugio para la vida extraterrestre?

Los mundos Hycean, como el que podría representar K2-18 b, son perspectivas tentadoras para la vida extraterrestre. Sin embargo, la mera presencia de agua y una atmósfera rica en hidrógeno no garantiza la idoneidad del planeta para la vida tal como la conocemos. Las condiciones aún podrían ser demasiado extremas, careciendo de los nutrientes y productos químicos esenciales necesarios para sustentar la vida tal como la entendemos.


Uno de los hallazgos más intrigantes de este estudio es la posible detección de sulfuro de dimetilo (DMS) en la atmósfera de K2-18 b. El DMS es una sustancia química distintiva típicamente asociada con la vida microscópica en los océanos de la Tierra, principalmente el fitoplancton. Se compone de azufre, carbono e hidrógeno y constituye una firma biológica clave en nuestro planeta. Sin embargo, es importante actuar con cautela, ya que se necesita una validación adicional para confirmar la presencia de DMS. También existe la posibilidad de que algún proceso geológico desconocido sea responsable de su producción y no vida biológica.

La importancia de los mundos Hycean

Independientemente de si K2-18 b alberga formas de vida extraterrestres o no, este estudio enfatiza la importancia de los mundos Hycean en nuestra búsqueda de vida extraterrestre. Tradicionalmente, la atención se ha centrado en exoplanetas rocosos más pequeños, pero los mundos Hycean ofrecen un entorno más propicio para las observaciones atmosféricas. Su prevalencia en la galaxia, particularmente en los subneptunos, los convierte en temas de estudio intrigantes.

El poder del telescopio espacial James Webb

El éxito de este estudio se debe en gran medida a las increíbles capacidades del JWST. En comparación con sus predecesores, como los telescopios Hubble y Kepler, el rango de longitud de onda ampliado y la sensibilidad sin precedentes del JWST han proporcionado un nivel de detalle incomparable. Se habrían necesitado al menos ocho veces más observaciones con el telescopio Hubble para lograr un resultado similar.

Lo que nos espera

Los investigadores ya están planeando utilizar el JWST para futuras investigaciones sobre K2-18 b. La esperanza es encontrar más evidencia de vida extraterrestre en este distante exoplaneta. Si tiene éxito, tal descubrimiento sería nada menos que revolucionario y remodelaría nuestra comprensión de nuestro lugar en el universo.


El telescopio espacial James Webb ha dado un importante paso adelante en la búsqueda de descubrir los secretos de mundos distantes. K2-18 b, con sus posibles indicios de vida extraterrestre, es un símbolo de las extraordinarias capacidades del telescopio. A medida que continuamos explorando el cosmos, es posible que pronto nos encontremos en la cúspide de una revelación aún más profunda sobre la existencia de vida más allá de la Tierra.

Trabajo de investigación

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